El pasado jueves 9 de mayo, en el espacio semanal de CINE Y LECTURAS en la Corporación Aury Sará Marrugo, tuvimos un evento poco usual para nuestros tiempos: un recital de poesía. Con la grata presencia de Mónica Lucía Suárez, Fabio Andrés Delgado y Carlos Mayo, poetas y trabajadores populares del arte y la cultura, compartimos una conversación tan cordial, tan amena, que daba gusto debatir en torno a la poesía y la política, un tema que a veces puede resultar espinoso. Sin embargo, los asistentes y los poetas nos sentíamos tan bien, que parecía el augurio de algo más grande, más intenso. La lectura de poemas nos entonó, nos alegró, nos hizo pensar y… ¡nos hizo comprar vino! Nuestro estado emocional no podía ser mejor, ¿o tal vez sí? Lo cierto es que después de la lectura, entraron al salón un grupo de músicos, que se presentaron como artistas populares enraizados en la vida de las comunidades y sus luchas. Comenzaron sus cantos latinoamericanos, cada vez más alegres, la temperatura subía, con la poesía, la música, el vino, hasta que a una compañera le dio por salir a bailar, lo que animó a los demás, poco a poco, con cierta timidez, hasta que compañeras y compañeros, jóvenes y no tan jóvenes hicimos gala de nuestros mejores pasos. Solo uno, que estaba medio cojo, no bailó, creo que los demás, incluso los que bailamos tan mal que no deberíamos hacerlo, saltábamos de alegría. Algunas fotos al final atestiguan el jolgorio, la risa, la felicidad. Y lo más extraño es que todo esto lo desató… ¡la poesía!

Por: José Gabriel Cruz.